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domingo, 17 de marzo de 2013

03- Cronica de un incendio.


-3-
Crónica de un incendio.

Eran tres horas, pero parecieron mil años al lado de Evelyn, disfrutando como milésimas de segundo cada cruce de miradas, cada palabra compartida, cada momento en el que ella ayudaba con plena nobleza a que resulta las respuestas que el muchacho no comprendía y si así lo hiciese tampoco lo admitiría, simplemente por tener a cambio de su muestra de ignorancia, un sorbo de aproximación de de su bella compañera de banco.

Al sonar el reloj y marcar la hora de partida, ella le sonrío y luego lo saludo besando su mejilla lo cual en aquel momento fue comparable con un manjar divino y concebir un instante único en el cual el cielo ya no parecía tan distante.

Pedro bajo las escaleras aun en estado de hipnosis, para luego doblar por un pasillo y alcanzar la puerta principal a trabes de la cual el sol del pleno día hacia parecer que el haber conocido a la chica de sus sueños tuvo la consecuencia de cambiar hasta el mismo clima.

Una vez fuera se detuvo sobre el parque que separaba la puerta de salida del edificio hasta el gran portón de rejas negras. Allí pensó en que debería hacer, tardo algunos segundos para regresar de aquel paraíso terrenal, para encontrarse nuevamente con la realidad y recordar que se había auto comprometido en buscar y ofrecerle su ayuda a la chica que conoció durante la noche anterior.

Su ciudad a comparación con otras aparentaba ser pequeña, pero aun así buscar a una persona quien como ultimo deseo expreso su idea de permanecer y sobrevivir anónimamente, claramente mostraba un desafío casi imposible para un muchacho común.

Quizás era necesaria la ayuda de sus amigos en esto, pero aun así debía permanecer la historia de la noche anterior oculta. En ese momento Pedro busco su bicicleta del sitio donde anteriormente fue guardada, regreso al parque y camino lentamente hasta debajo de uno de los árboles para así descansar y continuar pensando una solución bajo la sombra de las ramas.

Los minutos pasaban mientras el solo pensaba alguna forma de encontrarla, mientras el parque poco a poco ya volvía a vaciarse de alumnos rezagados que salieron junto con el tanto compañeros como así de otros cursos y el clima de soledad y paz que lo rodeaba, colaboraba con el poco descanso que padeció durante la noche y la brisa que hacia bailar las hojas por sobre su cabeza, comenzaban a causar efectos en sus parpados, sintiéndolos con un peso particular y enroscando su inconciente que lo seducía para llevarlo a un plano onírico de su ser.

El tiempo transcurría y nuevamente sonaba la campana del colegio que a su vez, como un efecto automático, llevaba a que el portero abra una vez más las puertas del colegio para así a los pocos segundos dejar pasar una nueva marea de alumnos.

Este hecho quito de su ser ele atado onírico y presto atención a quienes cruzaban el parque hasta llegar al portón negro. En ese momento comprendió que no era necesario hablar con todos sus amigos para así buscar una forma adecuada de pedirles ayuda manteniendo el anonimato, sino que solo era uno de ellos quien podía darle aquella solución tan anhelada.

Juan caminaba disperso observando a quienes salían y lo rodeaban, esperando encontrar alguna cara conocida, pero su cara se asimilaba más a la desilusión que al acierto. En aquel instante desde algunos metros de distancia un silbido llamo su atención, sonaba una melodía conocida, una que daba por seguro que solo alguno de sus amigos podía llevarla a cabo.

Al volver a fijarse en sus alrededores, esta vez, encontró debajo de un árbol lejano pero aun en el parque a Pedro haciendo señas y silbando la melodía para llamar su atención. Sorprendido por encontrarlo allí, se aproximo hacia condese encontraba su amigo interesado por su extraño paradero.

-No entiendo porque no me esperaste cerca de la entrada del colegio, ¿Eres el único que salio antes que lo haga yo?- Curioso, agacho su cabeza por debajo del árbol donde Pedro se encontraba sentado, pero aun no terminaba de decidirse en sentarse junto a el.

-Eres el primero que veo salir, aunque siendo sincero contigo, necesitaba preguntarte algo-.

-Si tiene que ver con los fugados, yo no se mucho mas de lo que te dijimos previamente con el resto- Juan se aproximo y finalmente se agacho junto a su amigo bajo el árbol. –Todo lo que se, son noticias que mi padre trae a casa desde la comisaría-.

El gesto de fastidio invadió la cara de Pedro por un instante, pero aun así por dentro contó algunos segundos como le había enseñado su madre para no fastidiarse y luego suspiro para continuar con lo que realmente necesitaba saber en ese momento.

-¿Tu padre desde la comisaría acaso no dijo nada sobre alguna chica desaparecida o sobre una familia asesinada durante la noche de ayer? ¿No sabes de nada raro que haya ocurrido cerca de aquí?-.

El gesto de Juan ahora era de sorpresa y una pizca de intriga invadía sus pensamientos, -¿Alguna familia asesinada?- el muchacho comenzaba a hacer memoria mientras repetía en voz alta lo que le decían sus pensamientos.

-Por favor amigo, necesito saberlo, no me preguntes porque, pero tengo que saber algo mas sobre un hecho de esa magnitud-.

A las suplicas de Pedro, el muchacho respondió con una sonrisa, ahora recordaba sobre un hecho similar, pero le pareció una exageración de parte de su amigo aquel pedido desesperado.

-No es necesario ser hijo del comisario para saber sobre un hecho como el que me estas mencionando, esta mañana estuvo en lengua de muchos, si es que buscas información sobre La muerte de la familia Díaz, aunque nadie asegura que haya sido un  asesinato, los policías están investigando sobre el hecho, pero la única certeza es que termino siendo incendiada la mansión donde Vivian-.

-¿Pero como es que nadie sabe si se trataba de un incendio provocado? ¿Dónde están los testigos?-.

-¿Testigos?- Se pregunto sorprendido Juan, con su típica tonalidad de superioridad, postura que tomaba una vez que conocía mas que otras personas sobre algún hecho. –En el incendio murieron los padres y su hija, no existen testigos con vida-.

Según Juan todos habían muerto, ¿Pero entonces el estaba hablando de lo que ocurrió con la chica que intenta salvar? ¿Acaso llego tarde a su búsqueda y ella también murió esa noche? Era necesario averiguarlo, debía ir hacia la mansión incendiada en su búsqueda, se prometió a si mismo salvarla.

-¿Tu padre te menciono donde se encuentra la mansión? Necesito acercarme a ese lugar- Pedro comenzó a pararse para partir en su bicicleta hacia la dirección que le indique su amigo, pero aun al parecer no era el momento.

-Se debe encontrar a no mas de diez cuadras de aquí, pero me sorprende que me hagas tantas preguntas, la verdad no entiendo que te esta pasando, pero si quieres mas información o la dirección concreta del lugar, porque no te fijas en el periódico que llevas en tu mochila desde esta mañana-.

Pedro se paralizo por un instante, llevaba las respuestas que necesitaba dentro de su propia mochila, dentro del periódico que perdió por unos segundos y que Evelyn le devolvió hacia pocas horas, pero nunca fue capaz de darse cuenta de aquello.

Juan se puso de pie una vez mas y miro a su amigo preocupado por su aspecto, -Amigo no se que te esta ocurriendo, pero te recomiendo que regreses a tu casa y descanses, te vez distraído y algo paranoico, lo siento pero yo tengo que regresar a mi casa-.

El muchacho todo el hombro de pedro en señal de despedida y volvió a mirarlo con aspecto de tener una enfermedad grave, luego estiro sus piernas y comenzó a alejarse poco a poco del árbol donde se ocultaba el aun paralizado Pedro.

Pasaron los minutos y aun el muchacho permanecía en estado de hosca su alrededor el silencio preponderaba en el parque, mientras la soledad en la que se encontraba lo hacia entrar poco a poco en razón para regresar de sus profundos pensamientos y ser uno con la realidad una vez mas.

Pedro volvió a sentarse bajo la sombra del árbol que movía sus ramas de un lado al otro por las grandes ráfagas de viento, consecuencia de la lluvia distante que solo se reconocía en la humedad de la tierra. Una vez allí abrió su mochila y se reencontró con el periódico el cual sobresalía de esta por su tamaño mayor.

Reviso su portada de punta a punta y bajo la imagen principal, en un breve comentario se recordaba el incendio de la mansión Díaz.

“la mansión de la familia Díaz sucumbió tras un inmenso incendio que no dejo sobrevivientes. ¿Accidente casual o incidente provocado? (ver pagina diez).”

Pedro sabia que tenía las respuestas en sus manos, era solo una sensación, una corazonada que aumentaba las pulsaciones y llenaba de adrenalina su ser. Luego levanto su mirada hasta fijarla sobre la foto principal del diario, la cual mostraba una enorme mansión rodeada de un paredón completamente en llamas, desde el pasillo de entrada hasta la ultima habitación del piso superior.

Esta imagen erizo su piel y en aquel momento, instantáneamente cruzaron por su mente imágenes del sueño, del pasillo, de la lluvia, de su cuerpo lastimado en la oscuridad y de los ojos color miel que lo esperaban al otro lado. Solo parecían pantallazas sin conexión con el lugar donde se hallaba físicamente rodeado de árboles y en la plenitud del sol, pero aun así las imágenes del sueño eran muy vivas, mucho más que la misma realidad.

Una vez mas tubo que volver en si mismo para despejarse de su estado onírico y comenzar a buscar la pagina indicada en el periódico. Llego finalmente a la décima y mas allá de la importancia de su titular, encontró una nueva pista que paralizo los latidos de su corazón. Llegando al final del articulo, en una pequeña imagen, se podía ver a la familia Díaz unida y sonriendo para un retrato, tanto madre y padre, como así también la hija, una joven colorada de estatura y bella figura, acompañada por un vestido plateado que brillaba aun en aquella fotografía impresa en pésima calidad por el periódico local.

Ya no le quedaban dudas, se trataba de su familia, pero si no hubo ningún sobreviviente a aquel incendio, ¿Entonces porque el la encontró huyendo de aquellos mafiosos durante la noche, desarreglada, golpeada y temerosa?

Una lagrima cayo lentamente por su mejilla, por un segundo el muchacho pensó lo peor y al instante fue enorme el nudo que atosigo su garganta, mientras un mal estar lo envolvió en una pena de la que era participe el enfado consigo mismo por no ayudarla cuando era debido.

El muchacho refregó sus ojos y continuo observando el periódico, por mas que a simple vista ya este todo dicho, era necesario entender, al menos desde el punto de vista del periódico local, que fue lo sucedido la noche anterior y el motivo por el cual también la chica colorada perdió su vida en aquel sitio.

Presto suma atención a cada palabra que estaba próximo a leer, era necesario encontrar respuestas, por lo que su lectura seria atenta y amplia, comenzando por su titular.


“Sospechoso incendio en la mansión de la familia Díaz.

La familia Díaz falleció tras sufrir un incendio, fuentes cercanas al periódico afirman que este pudo haber sido premeditado. Aquí los sospechosos y la crómico de lo ocurrido.

Durante la noche, una repentina explosión llamo la atención de bomberos, policías y periodistas de la ciudad, se trataba de la mansión de una de las familias mas apoderadas de la zona, pero que sin embargo los vecinos los consideraban personas amables y con quienes se podía tener un buen trato en las pocas ocasiones que era posible cruzarse con alguno de ellos.

Los habitantes estables de esta mansión eran el núcleo familiar (Madre, Padre e Hija) junto con el cocinero quien tenia una modesta habitación en un cuarto que solo llevaba a la cocina, quitándole contacto afectivo con quienes le otorgaban su trabajo.

Como podrán ver en la imagen a continuación, el señor Díaz, un empresario quien según los vecinos pasaba muy poco tiempo en su hogar, fue el primero en percatarse de la explosión y así mismo el primero en fallecer por intentar solucionarlo. En cuanto a la madre, una ama de casa, deportista y bien cuidada, solo se tienen registros de que jamás despertó, al igual que su hija, Jessica Díaz, un jovencita quien recientemente había terminado sus estudios secundarios y estaba a punto de enfrentarse a la vida adulta, vida que le fue quitada tras esta explosión.

Los agentes policiales informaron que el evento ocurrió en plena media noche, acompañado por una inminente tormenta, la cual agradecieron los bomberos, pero que aun así no fue suficiente para salvar la vida de estas personas. El informe asegura que los cuerpos se encuentran irreconocibles pero que por la cantidad de integrantes encontrados, se trata del núcleo familiar.  En cuanto al cocinero, comentan los vecinos que aun no había regresado de sus cortas vacaciones concedidas por la familia.

El comisario junto al jefe de bomberos informaron que se trato de una fuga de gas, proveniente de la zona cercana a la cocina, la cual genero la explosión que no podía ya ser detenida por la familia Díaz ya que la fuga de gas alcanzo la mansión en su plenitud llevando esto a una muerte instantánea.

Los investigadores mientras tanto, manejarían una hipótesis la cual nos muestra que esta explosión a causa de la fuga de gas, no seria del todo casual, sino que esta podría estar causada por alguien que pretendía hacerle daño al señor Díaz o a cualquier otro integrante de la familia.

Entre estas hipótesis que se manejan los vecinos pueden dar referencias sobre el sospechoso que lidera esta lista de posibles causantes, quien para muchos puede llegar a tratarse del cocinero de la familia.

La principal causa de sospecha tiene que ver con que este sujeto debió haber regresado durante el día de ayer a la mansión y sin embargo no se encuentra entre las victimas ni tampoco se presento a atestiguar sobre lo ocurrido. Tras esto, fue llamado a declarar y el cocinero actualmente se encuentra desaparecido y con pedido de captura nacional.

Vecinos aseguran que en el último tiempo, la relación entre el cocinero y el señor Díaz no era la mejor. Las pocas libertades en su trabajo y los escasos días de vacaciones que le fueron concedidos llevaron a que públicamente diga la desafortunada frase –Haría lo posible para que este hombre deje de existir si Meuse necesario-.

Luego de saber esto, la justicia pidió su captura como principal sospechoso de los hechos, sin embargo la investigación recién comienza y el caso puede extenderse por muchos años hasta tener un culpable, pero mas allá de esto, una familia murió en un incendio y es un hecho que se recordara por siempre en la memoria de los vecinos de esta ciudad.”

Pedro quedo perplejo luego de leer el informe del periódico, observo durante largos minutos la fotografía con la cara de la joven colorada, ella murió en el incendio, pero sin embargo ninguno de los hechos descriptos en el periódico tenia coincidencia con lo que ella misma le confío la noche anterior. Era evidente que algo mas se ocultaba detrás de aquel incendio, pero así mismo también era imposible comprender con seguridad porque ambas versiones eran tan distintas entre si.

Nuevamente un nudo se apoderaba de su ser. Esta vez cambio el ángulo de su vista y prefirió observar la imagen principal, donde se mostraba la mansión en pleno incendio, observo lo descripto debajo de la imagen y automáticamente la decisión fue unánime en su interior.

“incendio, a plena medianoche, en la mansión Díaz (avenada de los santos 3040)”

Leer aquello en el momento justo era una señal, para comprender por completo la historia, debía ir hasta la mansión y buscar respuestas por si mismo. La misma muchacha se lo había advertido la noche anterior, no tenia que confiar en los policías, la mafia controlaba sus movimientos y cualquier crimen seria enterrado para que nadie sepa de su existencia. Si realmente quería encontrar respuestas, debería hacerlo por si mismo.

Pedro suspiro e instantáneamente junto fuerzas para recoger rápidamente su bicicleta y dirigirse hacia aquella dirección, mientras por su cabeza solo pasaban imágenes, recuerdos de la noche anterior, del rostro de la joven colorada al irse corriendo doblando la esquina de su casa, de fragmentos leídos en el periódico recientemente, pero sobre todo recordando una y otra vez la dirección de la mansión, siendo esta su misión inalterable.

Luego de siete cuadras doblo a la izquierda llegando a la avenida de los santos. Una vez sobre esta, aumento su velocidad esquivando otros vehículos que la transitaban rumbo a la siguiente ciudad, mientras tanto el muchacho solo pretendía en su mente encontrar la numeración correcta para entrar allí y acabar con el misterio de la muerte de la colorada.

Pasaron aproximadamente diez cuadras cuando al fin llego a su destino. Era inmenso el paredón que rodeaba la manzana que pertenecía en plenitud a la mansión, el aire aun podía recordar el humo del incendio ocurrido tiempo atrás, mientras tras largas vallas, los vehículos policiales aun hacían guardia en el pasillo de entrada.

El muchacho doblo a su izquierda y rodeo la zona. Estaba llegando el mediodía lo cual era un importante dato al momento de entender el escaso movimiento policial. Sin embargo los patrulleros seguían vigilando sobre la entrada y no era momento de arriesgarse, es por esto que aseguro su bicicleta sobre uno de los postes de luz que apuntaban sobre la calle que pasaba por detrás de la mansión.

Luego empujo un contenedor de basura hasta pegarlo a la pared y con este se ayudo para llegar a lo más alto y así observar el panorama el gran parque que rodeaba la mansión, la cual se hallaba centrada sobre la manzana que esta ocupaba. Al comprender la distancia calculada decidió juntar fuerzas y lanzar su cuerpo hacia el interior del terreno llegando a recibir un fuerte golpe tras su caída de forma violenta.

Una vez dentro, se encontró con un jardín de un cuidado verde aunque era notable una densa humedad al igual que el humo que permanecía y ahogaba a cualquiera que se acercase. Ya de pie comenzó a rodear el perímetro y buscar una entrada conveniente que lo lleve hasta la sala principal y decidió sin meditarlo previamente adentrarse por uno de los marcos donde anteriormente se debía posar la ventana correspondiente.

El sitio era oscuro y a trabes de una habitación se dirigió hacia la entrada, para pasar por un pasillo que lo dirigía a un ambiente más amplio. Las paredes se encontraban negras aumentando el clima de oscuridad y el olor a humo se multiplicaba adjuntándose con una particular sensación a muerte que lo rodeaba.

Pedro llego hasta la sala principal, tan oscura y escalofriante así como amplia. Al cruzar la puerta principal se podía ver una gran sala con tres grandes atractivos, por delante una enorme escalera, ahora rodeada de una cinta con la etiqueta de “peligro de derrumbe” a sus dos lados un enorme pasillo por la derecha y por la siquiera tres puertas en diversas posiciones, una dirigía hacia el patio, pero esta estaba sellada y clausurada con maderas, la segunda hacia la sala comedor y la tercera hacia una vistosa cocina. Pero Pedro centro su mirada en la escalera y se acerco hacia ella.

La sensación a muerte seguía retorciendo de angustia a Pedro, pero el muchacho solo se mantuvo de pie observando cada rincón de la casa desde el centro de la sala. En ese momento lentamente unos pasos se acercaron a el seguidos de una voz cuestionándolo. -¿Qué haces acá?-.

La voz le resulto familiar, se trataba de la colorada, quien tenia aun peor aspecto que la noche anterior y se notaba a la distancia que cayeron lagrimas de sus mejillas por largo tiempo.

-Estas viva, sabia que te podía encontrar, quiero ayudarte, sea lo que sea a lo que haya que enfrentarse-.

-Te necesitaba por la noche y no me quisiste acompañar, ya es tarde, no quiero que te quedes aquí, quiero estar sola, mataron a mis padres y nadie va a poder quitarme ese dolor-.

-Por favor quiero que me perdones y que sepas que no te voy a dejar sola en esta situación. Pensé mucho lo que sucedió por la noche y pensé mucho en mi actitud, te prometo que nunca te voy a dejar sola- Pedro se acerco lentamente a Yessica, mientras ambos solo se observaron a los ojos y en ese momento la sensación a muerte se esfumo para dejar un sorbo de vida y esperanza.

Ambos quedaron de pie frente a la escalera y Pedro sostuvo las manos temblorosas de Yessica sin quitarle la mirada de sus ojos, intentando expresarle confianza a la joven desconsolada. La colorada rompió una vez mas en llanto y sin decir nada abrazo a quien la acompañaba. La confianza había sido bien aceptada pero el dolor que ella expresaba aun era impagable.

Al alejarse unos centímetros de el, volvió a mirarlo a los ojos, ya no mostraba ser la chica ruda y fría con la que se había encontrado la noche anterior, en cambio ella ahora mostraba lo mas profundo de sus sentimientos, aun abrazada a su espalda, aun mirándolo a los ojos pero esta vez acercándose lentamente hacia el rostro del muchacho quien la miraba paralizado.

Pero el ambiente y la burbuja que los rodeaba alejándolos del resto del mundo explotaron. El olor a humo volvía a sentirse, la sensación de muerte también y mucho mas que antes, porque ahora junto a esto, varios pasos se acercaban hacia ellos.

Tres hombres de traje los rodeaban sin dejarles alguna salida posible mientras el trío apuntaba con sus armas de fuego letales hacia los dos jóvenes que perplejos los miraban temblorosos sosteniendo con fuerza sus manos, allí en el pie de las escaleras de la mansión del crimen, lejos de toda ayuda posible.


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